8 razones por las que tu casa no se vende

¿Ya ha pasado un tiempo y tu casa no se vende? Es hora de ir a la raíz del problema. Toma en cuenta que, en promedio, un inmueble tarda de seis a ocho meses en ser vendido. Si el periodo se ha extendido, quizá algo anda mal. Estar conscientes de que hay un problema es el primer paso hacia su resolución. Puede haber muchos motivos por los cuales tu casa no es atractiva para los compradores. Veamos 8 razones principales y cómo se pueden remediar: 

1. Estás demasiado confiado: creer que tu propiedad puede alcanzar un muy buen precio sin importar su condición no es la mejor estrategia a seguir. Esto hace que tanto el dueño, como el agente, no hagan el esfuerzo necesario para su venta. Solución: Sé realista desde el primer día. Aunque ames tu casa, debes estar preparado para sentarte a esperar hasta que alguien se muestre interesado en ella. Recuerda que es vital posicionar tu propiedad: repara sus imperfecciones y decórala. Después de todo, el amor entra por los ojos. 

2. El precio que le pusiste es muy alto: si algo rige el mercado inmobiliario es la oferta y la demanda. Algo que suele pasar en el sector es que haya mucha demanda y poca oferta. Por ello, es de esperar que busques obtener más dinero por tu casa. Desafortunadamente, el cielo no es el límite cuando se trata de establecer el precio de un inmueble. Elevar el precio y presionar en ese sentido, puede ser un gran error. Determinar el precio adecuado es uno de los aspectos más importantes en la venta de una casa. Si la enlistas con un precio por encima del que registra el mercado, perderás muchos compradores potenciales. Solución: asegúrate de que tú o tu agente determinen el precio correcto, para ello deberán analizar la oferta local ya sea visitando opciones personalmente o haciendo búsquedas en portales especializados, también ayudará revisar las tendencias del mercado inmobiliario. 

3. Tu casa necesita una manita de gato: puede parecerte ofensivo escucharlo y aún más destinar presupuesto para una remodelación, pero la verdad es que, si quieres vender al precio que pides, necesitas poner tu casa en las condiciones que te ayuden a garantizarlo. No pienses que a las personas solo les interesa el mayor número de m2 de espacio. Solución: El vendedor debe tener amenidades comparables con otras propiedades en el mismo rango de precios, e incluso, debería estar dispuesto a mejorar algunos servicios, por ejemplo, colocar accesorios de baño nuevos, cambiar las manijas del clóset y la cocina, etcétera. Esos detalles pueden generar un gran impacto.  

4. Problemas con el título de propiedad: nos referimos a inconvenientes con el documento que la acredita como tu posesión. Cuando la casa te fue vendida y no está todavía a tu nombre o aparece con gravamen, aun después de pagada tu hipoteca, eso puede detener la compra. Solución: en esos casos, debes buscar asesoría para poner los papeles en orden o liberar la hipoteca. 

5. Fotos insuficientes o feas cuando la anuncias por Internet: se dice que solo contamos con 7 segundos para dar una primera buena impresión y lo mismo sucede con tu casa. Un gran porcentaje de compradores de inmuebles inicia su búsqueda en línea y decide que quiere visitar tu casa, o pasarla de largo, con base en las fotografías que pones en tu anuncio en línea. Subir pocas fotos o ninguna es mala idea, pues la gente asumirá lo peor de tu propiedad y evidentemente buscará otras opciones. Solución: tus fotos no tienen que ser tomadas por un profesional (aunque sería lo ideal), solo cuida que no estén fuera de foco y que tu casa luzca ordenada. Tus potenciales compradores deben ser capaces de visualizar su nueva vida en ese espacio. 

6. Un agente de bienes raíces despreocupado: a veces no hay nada malo con tu casa, tiene el precio correcto y le has dado buen mantenimiento. Sin embargo, tu agente podría estar alejando a la gente. Puede suceder que no tenga las suficientes habilidades o el carisma para lograr el mejor trato por ti. Solución: procura contratar a un agente con el que saldrías a cenar o de fiesta, es decir, alguien que tenga una personalidad magnética. Si no lo encuentras interesante o agradable de tratar ¿quién lo hará? Tal vez lo que necesitas es romper con el que tienes para llegar con el que necesitas. 

7. Tu casa huele mal: hay un dicho en el sector inmobiliario: “Si puedo olerlo, no puedo venderlo”. Si ya eres inmune a los aromas de tu casa, pídele a un amigo de confianza que te dé su opinión sincera al respecto. Lo mejor que existe es entrar a un lugar y percibir un olor fresco y limpio. Solución: a veces el remedio es poner aromatizante u hornear galletas, pero si el aroma desagradable persiste, identifica la fuente y haz lo que sea necesario para corregirla. Pon especial cuidado en la acumulación de hongos en el baño o áreas húmedas, el olor a humo de tabaco y a orina en los accesorios de tu mascota. 

8. Electrodomésticos viejos: el acero inoxidable está in, los refrigeradores amarillentos y viejos están out. Aunque los compradores potenciales saben perfectamente que pueden reemplazar el horno y la campana de la cocina, visualizar una casa con electrodomésticos del siglo pasado les hará preguntarse ¿qué más no se ha reemplazado en todo ese tiempo? Solución: trata de actualizar tu tostador y otros accesorios para dar una mejor imagen, cubre todo lo que impida obtener un buen precio por tu casa. 

Analiza cuál de estos problemas puede estar ocasionando que nadie le tire un lazo a tu casa, tú sabes lo que vale ¡demuéstraselo a los demás!

Fuente: Metros Cúbicos